Síndrome de Estocolmo en Parejas

Se ha comentado sobre los casos de violencia doméstica, maltrato físico y otro tipo de agresiones que sufren las mujeres en la actualidad, convirtiéndose en un grave flagelo difícil de combatir en estos tiempos.

Muchos de estos casos están vinculados al Síndrome de Estocolmo en Parejas, que aunque de manera general está conectado con los casos o situaciones de secuestro, para la psicología abarca un campo mucho más amplio.

Cómo se define el Síndrome de Estocolmo en Parejas

El Síndrome de Estocolmo en Parejas se desarrolla en aquellas relaciones abusivas, en las que la víctima le permite al agresor adoptar un lugar de control o autoridad sobre ella.

Para ello, no es necesario que haya en sí un caso de secuestro, sino que dependiendo el tipo de relación que se presente, hay un lugar de dominado y otro de opresor que emocionalmente atenta o secuestra al otro.

Sindrome de Estocolmo en Parejas

En ese sentido, podría ser una relación familiar donde el dominio lo ejerce una madre controladora o un padre castigador, una relación de pareja donde el hombre o la mujer ostentan el poder, o en una persona desconocida, como ocurre en un secuestro.

El abuso puede ser físico y psíquico. Cuando la mujer es la agredida normalmente se da el abuso psíquico y físico al mismo tiempo; pero cuando la víctima es el hombre generalmente la manipulación o el maltrato son psicológicos.

La característica principal del Síndrome de Estocolmo es el amor que la víctima desarrolla hacia su opresor, agresor o secuestrador. Por lo general, este “amor” está basado en la culpa, el miedo, la necesidad de escapar o hacer lo correcto por considerar al otro superior.

Por ejemplo, en el caso de las relaciones de pareja controladoras, opresoras o intimidantes o cualquier otra relación desigual, en la que uno de los integrantes menosprecia, anula, controla, amenaza al otro, es una relación en la que puede darse el Síndrome de Estocolmo en Pareja.

Es frecuente observar en las consultas de especialistas, que algunas mujeres tras mantener una relación abusiva y violenta, siguen amando a su opresor. Incluso aun cuando se den cuenta de los abusos que aguantan, no logran romper el lazo que los une e intentan justificar y entender a su agresor.

Es decir, son personas que aman a su opresor más allá de lo indecible y esperan mantener o recuperar esa relación, aun a sabiendas que es una relación dañina y enfermiza.

Cómo saber si padeces el síndrome de Estocolmo en parejas

  • Manifestar sentimientos de apoyo, amar o defender a la persona que te hace daño.
  • Rechazas a las personas que critican a tu agresor, porque creer que están equivocadas.
  • Cuando justificas las conductas del agresor.
  • Si la relación es desigual y está basada en la amenaza
  • Amar a tu agresor a pesar de lo que te hace.
  • Experimentar una fuerte necesidad de saber de él.
  • Sentir la sensación de no poder vivir sin su presencia.
  • Justificar al agresor por su pasado traumático y mal proceder.
  • Cuando sientes que eres la culpable de sus agresiones o peleas.